El operador se suma al debate: ¿restringir la oferta del canal o educar al usuario final?

HOSTELVENDING.COM 10/02/2026.- El debate sobre la aplicación del nuevo Real Decreto que regula la oferta alimentaria en máquinas de vending sigue sumando voces. Esta vez, se suma al debate la figura del operador, encarnada en Delikia.
Tras alertar de las incoherencias normativas que penalizan al unattended frente a cafeterías tradicionales o supermercados, el sector no deja de preguntarse: ¿limitar el vending mejora realmente la dieta o simplemente desplaza el consumo a otros canales?
Así es, la discusión sobre el Real Decreto del Ministerio de Consumo está más viva que nunca, sobre todo, en lo que respecta al papel de la distribución automática dentro de los hábitos de consumo. Así, desde el operador de vending, Delikia, reflexionan sobre la falta de coherencia entre canales, que además, coincide en ser una de las grandes críticas del sector.
Uno de los puntos más sensibles es la realidad del usuario final; sobre todo, cuando hablamos de entornos como hospitales. Según trasladan desde la compañía gallega, la retirada de determinados productos no siempre se traduce en una mejora percibida del servicio. Al contrario, genera frustración cuando el consumidor comprueba que ese mismo producto (una bebida azucarada, un snack, una bollería...) sigue estando disponible a pocos metros (en la cafetería del centro, por ejemplo). Ahí, incluso el usuario final puede asociar la falta de stock a la mala gestión de inventario y rotación de producto (y no premiarlo por no contener estas referencias).
Al mismo tiempo, esta situación refuerza una idea que el sector del unattended defiende desde hace ya tiempo, que el vending es un canal de conveniencia, no el origen de los hábitos alimentarios. Penalizarlo de forma aislada no elimina el consumo, lo redirige. Y lo hace, además, introduciendo un mensaje contradictorio para el usuario, que percibe cómo un mismo producto pasa de ser "aceptable" a "no recomendable" en función del punto de venta.
Libertad de elección del usuario final
Delikia pone el acento en la libertad de elección como eje del debate. Desde su perspectiva, el camino pasa por la convivencia entre opciones, no por la prohibición. Facilitar el acceso a productos más saludables, hacerlos atractivos, visibles y competitivos es una estrategia que ya se está aplicando en el canal; eso sí, sin tener que "castigarlo" ni limitar la capacidad de decisión del consumidor.
De hecho, en los últimos años, la oferta de restauración automática ha ido avanzando y madurando en sintonía con los nuevos hábitos de consumo. Fruta fresca, yogures, sándwiches elaborados con ingredientes frescos, frutos secos, bebidas funcionales, café de especialidad... Todo ello está presente desde hace tiempo en las máquinas automáticas.
Así pues, el gran interrogante sigue siendo la coherencia regulatoria. ¿Por qué un producto es válido en un supermercado o en una cafetería y se considera problemático en una máquina? Si el objetivo es mejorar la alimentación, la eficiencia de una norma debería medirse por su impacto real en el comportamiento del consumidor, no por la penalización de un único canal.
La mejora de los hábitos alimentarios es un proceso complejo, ligado a muchos factores: educación, información, responsabilidad compartida, cultura y un largo etcétera. Las restricciones desiguales no harán más que generar confusión y agravar la percepción negativa de la que intenta desprenderse el sector.
Entonces, os dejamos la siguiente reflexión: ¿prohibir productos en las máquinas ayuda a comer mejor o tan solo cambia el lugar donde se compra lo mismo?














