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El té pide paso en el vending a golpe de connotaciones saludables

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Hostelvending.com | 2018-05-06

Té en el vending

Té e infusiones: ¿hora de darles el debido reconocimiento en el vending?

HOSTELVENDING.com 07/05/2018.- Las empresas especializadas en producto para el vending han realizado un esfuerzo por ofrecer mayor variedad, pero hay nuevas empresas que piden paso.

El café se disputa con el té a lo largo y ancho del mundo el segundo puesto en cuanto a bebida más consumida después del agua. Según a la fuente a la que acudamos, se destaca a uno por encima del otro, pero lo que está claro es que en nuestro país y si tomamos como referencia una máquina de vending, las preferencias son claras: primero el café y a gran distancia el té.

Y hay que indagar en el motivo ya que las diferencias de ventas son abismales, relegando al té a un puesto casi testimonial cuando hay más de 3.000 millones de personas en el mundo que lo consumen a diario.

Son los datos que maneja la FAO, organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que cuenta con un grupo de estudio dedicado a este mercado, en el que destacan más de medio centenar de países productores y más de 160 países en los que forma parte de sus hábitos alimentarios.

Se bebe en todo el mundo en grandes volúmenes y una variedad de preferencias tan dispar como la cantidad de tipos y combinaciones que ofrece. China, India, Kenia y Sri Lanka se identifican como los principales productores, mientras que Rusia, Reino Unido, Estados Unidos y Paquistán están entre las naciones que más importan.

Para encontrar datos referentes a España tenemos que acudir al estudio de Alimarket de 2015 que apunta a unas ventas totales de 140 millones de euros, siendo un 7% superiores al año anterior. Apoyándose en los datos de la consultora IRI, las ventas de tés e infusiones crecieron ese año un 3,5% en volumen en el indicador interanual. La línea ascendente se ha consolidado y en la percepción de cualquier asiduo a las grandes superficies comerciales y las cafeterías queda reflejada la amplitud de la oferta que pretende dar respuesta a esa mayor demanda del consumidor.

El té está de moda y es así porque ha salido beneficiado de esa corriente de alimentación saludable que busca productos naturales, sin azúcares, sin grasas y capaces de aportar, como en este caso, algo tan básico como una hidratación totalmente sana.

Hay más consumo en el hogar y también fuera de el. Empresas como Teterum nos dan ciertas claves para identificar el perfil que ha hecho posible este salto. Todavía en los hogares “quien hace la compra es la mujer y si esta persona tiene un enfoque hacia la comida saludable, suele comprar té de hoja, evitando los tés de supermercado”, relata Patricia Pólvora, CEO de la compañía que el pasado año creció un 40% impulsada por el mercado online donde ha duplicado su negocio.

Su incidencia en máquinas expendedoras es más difícil aún de cuantificar ya que carecemos por completo de datos oficiales. Al igual que sucede con los snacks o incluso con los refrescos, empieza a ser común entre los operadores el interés por esta bebida y sus opciones más saludables. No todo el té que se ha venido dando en las máquinas automáticas respondía a esos criterios valorados por el consumidor actual en cuanto al contenido de azúcar, algo que está cambiando.

“Desde Simat sí que apreciamos un incremento importante de consumo de tés en las máquinas, a lo que hemos respondido potenciando la bebida con una amplia gama de sabores. Hemos empezado a proponer soluciones prácticas dirigidas tanto al vending como al dispensing que funcionan muy bien en máquina ya que no llevan azúcar, por lo que el producto no se apelmaza y es capaz de rendir el doble”, nos explica Sara Jiménez, responsable de marketing de la empresa.

Prácticamente todas las empresas de producto para el segmento de bebidas calientes cuentan en su catálogo con diferentes opciones para las infusiones que complementan la oferta de café. La variedad es importante, aunque por la propia característica del canal, normalmente no se ofrece nada más que una sola selección de este tipo de producto. El espacio es limitado y todavía hay pocos operadores que se arriesguen a relegar un café soluble y sustituirlo por un roiboos o un té.

Así que lo importante es acertar con la variedad que se elige poner en la máquina, de ahí que normalmente se limite al tradicional té con limón y poco más, por considerarse el de más amplio espectro aunque no haya datos que avalen que sea el preferido por el consumidor de vending.

Té en el vending

Lo que no puede perder de vista el operador es el hecho de que ya casi la mitad de los usuarios de las máquinas de vending esperan encontrar en la oferta productos de bajo contenido en grasas y azúcares, una definición que encaja perfectamente con el té natural que no incluye azúcar en su formulación. Son los datos que se recogen en el último informe realizado sobre consumo en expendedoras en nuestro país y que se corresponde con el año 2016.

En Simat han recogido esta idea en su línea saludable y la respuesta está siendo “muy positiva por parte del operador”. “El té es un producto que se está valorando muy bien y por el que los profesionales nos están felicitando”, afirma su directora de comunicación.

Nuevas empresas interesadas en el mercado

Con el auge del consumo del té en general, nuevas empresas estudian las posibilidades del vending como canal para llegar a un público mayor. Lo hacen con propuestas innovadoras que se alejan del soluble que hasta el momento ha dominado el mercado de la venta automática.

Llegan llamando la atención sobre la calidad del producto y la posibilidad de incrementar los estándares para conquistar al consumidor habitual de té y también a aquellos que se inician gracias a esas connotaciones saludables de las que hemos hablado y que en el vending pasan por alejarse del azúcar añadido que hasta ahora ha dominado en parte de la oferta.

Son empresas que entienden el difícil recorrido que todavía tiene su producto en el vending y quieren seducir al operador con la confianza total que tienen en su materia prima. “Hasta hace poco, el consumo de café era dominante frente a las infusiones, esto ha hecho que la maquinaria haya evolucionado solo en esa dirección” señala Francisco Paz, gerente de Fast Tea.

En este sentido sosteniene que “para hacer infusiones de calidad se necesitaría el desarrollo de maquinaria específica que permita dispensar el té en hoja, en una taza y que sea fácilmente retirable por el cliente o que el cliente espere a que la máquina le sirva la infusión recién hecha, (las infusiones requieren un tiempo de preparación). Este tipo de maquinaria supondría una importante inversión en i+d”.

Otra opción es dispensar un vaso de agua caliente y una bolsita, pero eso no deja de ser más que una fuente de agua caliente. Actualmente la demanda de infusiones está haciendo plantearse a muchos operadores de vending la búsqueda de opciones para ofertar té de calidad, pero hay varios talones de Aquiles que el responsable de Fast Tea identifica en los precios (los operadores quieren aumentar la calidad pero sin repercutir en los precios por lo que los márgenes se reducen) y en la adaptación.

“Las empresas quieren adaptar el producto a su maquinaria, esto supone reducir la capacidad de los vasos de 330 ml (12 Oz) a 250 ml (9 Oz), para no tener que cambiar los carros de los vasos que usan para el café. Como consumidor de infusiones podemos afirmar que una infusión de 250 ml es muy escasa, por lo que pensamos que plantearse adaptar las máquinas a las necesidades de los clientes, sería ir un paso por delante. No consiste en ofrecer el servicio sino además cubrir las necesidades del cliente (el café requiere menos mililitros que el té, para satisfacer al consumidor), en eso radica el éxito de una inversión”, sostiene.

En Teterum confían en un cambio paulatino en el vending. “Históricamente ha estado ligado a un consumo rápido y no siempre saludable. El té es todo lo contrario: un producto saludable que no se consume ni de manera sencilla ni rápida”. Las empresas operadoras hasta ahora han cubierto el expediente con un pequeño espacio y sin darle gran importancia, dando al cliente “un extracto de sabores y no un té de hoja catalogado como tal”, insiste Patricia.

¿Transformar lar máquinas o innovar en el sistema?

Té en el vendingLas máquinas de bebidas calientes responden en su mayoría a las necesidades y propiedades del café, su producto estrella. ¿Tanto difiere la elaboración del té? Pues aunque pudiera parecer que no, lo cierto es que las diferencias son notables.

En Fast Tea tienen claro que la única manera de ofrecer mayor calidad en el producto es invirtiendo en maquinaria específica o buscando opciones en el mercado que permitan adaptar la maquinaria existente. “Si queremos tomarnos un té de calidad compramos té en hoja y lo hacemos en el momento”, explica.

Aunque para acortar las distancias han creado un producto específico. Se trata de un vaso take away que lo único que necesita es el agua caliente, pero en el coste del producto radica su desventaja, ya que hablamos de una alternativa más cara que el soluble o la bolsita de infusión.

Por este motivo, la única versión que ha está logrando expandirse para competir con el soluble, es la bolsita de té individual. Es primordial para que las infusiones no pierdan sus propiedades organolépticas que estén aisladas de la luz y de la humedad, además de que se mantengan en envases cerrados herméticamente para no perder aroma.

El concepto “think out the box” es el que permite cumplir con tres criterios básicos para que un producto de estas características tenga éxito. “Primero porque permite ofrecer el té en el momento”, destaca la CEO de Teterum. En la actualidad, el que quiere consumir té en la oficina, se lleva el producto de casa, así que “es hora de desarrollar formatos que sean prácticos para máquinas pero que mantengan la calidad. El cliente del té ya ha aprendido lo que es calidad y no se dejan engañar con el “té” en polvo de la máquina de café. El producto tiene que ser fácil de infusionar, con filtro integrado y de buena calidad para mantener las propiedades”.

Además hay que saber ofrecer un producto sabiendo utilizar los recursos que hay en el espacio. “El 90% de las oficinas tiene algún tipo de maquinaria que produce agua caliente. Esto hace que se pueda expender en seco para que los clientes lo compren desde la máquina y busquen el agua en una fuente externa. No se necesita un almacenaje refrigerado y hablamos de caducidad que superan el año, por lo que se podría mantener a temperatura ambiente”, afirma Patricia.

Esto haría que fuera un producto que no necesariamente tenga que tener ningún almacenaje de refrigerado, ya que la caducidad se estiende hasta más de un año, y que solamente requiera ser almacenado en temperatura ambientel. No confían en las posibilidades de las máquinas actuales, así que o se orientan hacia el té también o hay que buscar al margen de las máquinas de café.

“No vemos fiable que el té se caliente directamente en la máquina porque necesita un tiempo de infusión para defender sus propiedades. Las máquinas tienden a infusionar de manera rápida” y así se desvirtúa el método de preparación. Mientras que si se opta por dar ese tiempo y conservar el producto hecho en la máquina, “empieza a perder aromas y propiedades al poco tiempo”, sostiene la CEO de Teterum.

En Japón se están aplicando técnicas más avanzadas, pero encontramos un consumidor mucho más aficionado al té que en España. Por lo que, por ahora, debe ser el consumidor el que prepare el producto final. También esto, le da una oportunidad de preparar el sabor y lo fuerte que quiere el té. “Un consumidor de té está acostumbrado a este proceso, de hecho, forma parte de el. Si este proceso no fuera llevado a cabo por el consumidor mismo, no podría ajustar las medidas a lo que le gustaría que fuera es ese té. Consumir té es un ritual, no se trata de beber algo para salir corriendo, sino que se trata de vivir ese momento, por lo que hay que apoyar y ayudar al consumidor a poder tener ese momento”, defiende.

Este sistema no supone más ventajas que el de disponer de un lugar donde obtener agua caliente. Sin embargo, como nos apuntan desde Fast Tea en países como Uruguay “se puede adquirir agua caliente gratis en todas las estaciones de servicio, esto es debido a que el consumo del mate requiere disponer de agua caliente continuamente, durante su consumo. Si en España se pudiese adquirir agua caliente en cualquier sitio, ¿qué sentido tendría el sistema de máquinas de vending que dispensen una bolsita de infusión y agua caliente?, ¿estaría el cliente dispuesto a pagar por una bolsita de infusión o la llevaría de casa? Si queremos innovar tenemos que aportar algo nuevo que suponga ventajas”, argumenta su máximo responsable.

Recopilando, en la actualidad las opciones se reducen a ofrecer un producto soluble, a probar con soluciones en pirámides que se expenden o comercializan a través del OCS, y algunas iniciativas algo más innovadoras como la de Fast Tea que proporciona el vaso.

En todos los casos se piensa en la calidad del producto. Cuando se ofrece en hoja, se parte con cierta ventaja en este sentido, pero las empresas de producto especializadas en el sector no están dispuestas a dejarse llevar. “Con una infusión bien trabajada puedes ofrecer un producto de gran calidad, pierdes el atractivo visual que te da la hoja, pero desde nuestra empresa por ejemplo hemos logrado unas referencias que incluyen aromas naturales y extracto de té que a nivel de gusto en taza es muy similar al té en bolsa”, reivindica Jiménez.

Además, el precio sigue estando en la mente del operador casi por encima de todo. Todo lo que no sea soluble encarece. Mientras que con un kilo de té se pueden prestar hasta 200 servicios, la rentabilidad en una bolsita solo depende del precio del producto final. “Aún así hay que seguir trabajando todas las opciones, sobre todo, buscando los formatos adecuados”, insisten desde Simat que ya aporta concentraciones de gramajes diferentes para según el tipo de consumo que se quiera potenciar y hasta 10 referencias de sabores distintas.

Té en el vending

¿Qué tipo de té ofrecer en cada momento?

Desde las empresas productoras insisten en que cuanto más se afine la oferta para el tipo de consumidor al que nos dirigimos más posibilidades tenemos de rentabilizar el producto y ganar fidelidad. La variedad de tés y de blends permite definir unas claves a tener en cuenta para las ubicaciones en las que nos vamos a encontrar la máquina.

Si vamos a hablar de tés en base al momento de consumo, para el vending los “on the go” son los que mejor se adaptan a los espacios de paso. “Probablemente sea un consumidor que tenga prisa o que se tome un té para “despertar” (reemplazando el café) y no tanto buscando un sabor sutil. Aquí es mejor apostar por los tés negro, fuertes, como puede ser un chai, o como últimamente que está de moda, el matcha en formato batido o en frío para llevar”, afirma Patricia que además destaca que en Teterum han creado categorías específicas para estas áreas y han evolucionado el producto. “Por ejemplo tenemos chai, que suele ser té negro, pero también en rooibos y en té verde”.

Así para casa dejaríamos experiencias más pensadas para el disfrute del sabor e incluso con mezclas que inviten a descansar, a relajarse. No quiere decir que un aromático no quede bien en una máquina, pero lo cierto es que la manera en la que se toma no deja tanto espacio para el disfrute.

Por su parte, en Fast Tea apuntan al incremento de demanda experimentado por el roiboos, una infusión que no contiene teína, sin embargo, lo más importante para esta empresa es la calidad del producto que se ofrece por encima incluso del tipo de té adaptado a la forma o el momento de consumo.

“Lógicamente las infusiones son de mayor calidad cuanto menos cortada sea la hoja, ya que al cortarla o triturarla se incluyen hoja y tallos, lo que hace que la calidad y propiedades de la infusión se reduzcan, no hay que olvidar que una infusión muy cortada o triturada permite multiplicar los rendimientos de envasado alrededor de 2 o 3 veces, lo que abarata el producto. Por lo tanto, si lo que prima es el coste la probabilidad de encontrar infusiones de baja calidad en vending se incrementa notablemente”, aclara Francisco.

 

Té en el vending

La transformación en la hostelería

Los operadores de vending han aprendido a observar el comportamiento del resto de canales y muy especialmente el de la hostelería. En este hemos visto una gran transformación en lo que a oferta de tés se refiere y no solo por la proliferación de establecimientos especializados, sino por la inclusión paulatina de materia prima de calidad.

“En hostelería, pareciera que hubiera un boom más potente. Se ha pasado de solamente servir “un té” sin definición de qué té que el cliente especifique cuál quiere. Y esto ha hecho que los restaurantes y los hoteles hayan tenido que aprender más sobre té. Puede ser, que en un futuro, pasemos de pedir un té a pedir un Darjeeling, de un té verde a pedir una Sencha. Pero por ahora, el cliente está pidiendo el té por categoría”, relata Patricia.

La demanda, como está ocurriendo en el vending, ha originado que se reemplace el producto tradicional por un té de mayor calidad, normalmente de hoja. Pero además, ya sean pequeños locales y grandes cadenas, empiezan a tener en cuenta otros factores asociados al consumo de té y las nuevas corrientes de consumo. Si se trabaja el producto ecológico, tampoco vale ofrecer un té cuyos componente de envasado no sean biodegradables. “Puede parecer un detalle de poco valor, pero son este tipo de comentarios con los que se pueden encontrar un restaurantes en las redes sociales por consumidores muy conscientes. Por eso, sí diría que los restaurantes han mejorado en cuanto a la compra de producto intentando de aumentar la calidad del producto, pero queda mucho por hacer un país muy cafetero”, señala la responsable de Teterum.

Adaptar el producto al tipo de local es esencial para triunfar con el té. “No es lo mismo una pizzería del barrio, que un restaurante de cuatro estrellas, los dos pueden ser clientes de Teterum, pero la propuesta de la carta variará en sabores y calidad. Trabajamos un producto casi medido. Además, le damos mucha importancia a que sea fácil de servir para el camarero y se adapte al cliente y su consumo, en definitiva que se enfoque a la experiencia de ese cliente tipo según el establecimiento en el que estemos”, insiste.

Al contrario que la venta automática, el Horeca lo tiene algo más fácil en cuanto a sus posibilidades de adaptación para dar un té de mayor calidad. “Los medios necesarios son mínimos, tan sólo tienes que disponer de infusiones de primera calidad, ya sea a granel (normalmente asociado a infusiones de calidad) o en bolsitas de té (actualmente la oferta de té en este formato está ganando adeptos) y servirle al cliente la consumición preparada”, explica Francisco.

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