La normativa sobre agua se endurece: el sector alimentario tiene que reforzar sus sistemas de control
HOSTELVENDING.COM 27/03/2026.- El marco normativo europeo se encuentra en constante evolución. Para poder gozar de un transcurso empresarial sin baches, es recomendable estar al tanto de todos los cambios regulatorios que puedan afectar al sector.
En esta ocasión, en relación con la calidad del agua, desde la Unión Europea (UE) han introducido nuevas exigencias técnicas y operativas para la industria alimentaria. En concreto dos: por un lado, la Directiva (UE) 2020/2184 sobre aguas destinadas al consumo humano y, por otro, el Reglamento (UE) 2020/749 relativo a límites máximos de residuos de cloratos en alimentos. Como resultado, muchas empresas del sector están teniendo que elevar su nivel de control sobre el agua utilizada en los procesos de producción de alimentos.
Este asunto ha sido puesto de manifiesto en un reciente encuentro técnico impulsado por la compañía SITRA, especializada en soluciones tecnológicas para el ciclo integral del agua industrial, junto con AINIA, centro tecnológico de referencia en la industria alimentaria. Desde SITRA, afirman que ha este evento han asistido alrededor de 300 profesionales de más de 220 empresas del sector de la alimentación.
Clorato y los PFAS, los grandes protagonistas a controlar
Uno de los principales temas a tratar en estos cambios regulatorios en la gestión del agua para uso en la industria alimentaria es el control de los cloratos. Los cloratos, sales del ácido clórico HClO3, son subproductos que pueden generarse durante los procesos de desinfección con hipoclorito sódico o dióxido de cloro. Tener un fuerte control sobre ellos es importante, ya que “su presencia puede afectar a la función tiroidea y reviste especial sensibilidad en productos destinados a lactantes y niños”, afirma SITRA.
En el sector alimenticio, cuando no existe un límite específico, el valor general aplicable se sitúa en 0,010 mg/kg, esto fuerza a los productores a extremar la vigilancia del agua como ingrediente.
Como añadido, estas nuevas exigencias refuerzan la responsabilidad directa del operador alimentario. Este debe asegurarse y garantizar la calidad del agua en el punto de uso e integrar controles específicos dentro de su sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico).
A este escenario se suma el creciente control de contaminantes emergentes como son los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas). Estos compuestos sintéticos persistentes y bioacumulables se encuentra ahora bajo nuevos límites europeos.
Este último punto, concuerda con lo visto en el plan de objetivos políticos de la asociación EVA para este año. EVA señaló que comités previos descubrieron que más de un 40% de los componentes en máquinas expendedoras podrían contener estos productos dañinos y señaló el mes de marzo como el inicio de consultas sobre su proyecto de dictamen en relación con la prohibición de estas sustancias.
Tecnología ajustada a las normas
Como explica el director de SITRA, Javier Donato, estos cambios no deben quedarse únicamente en el cumplimiento mínimo: “La gestión del agua ha dejado de ser una cuestión auxiliar para convertirse en un elemento estratégico dentro de la seguridad alimentaria. Anticiparse normativamente es hoy una ventaja competitiva”.
Para facilitar y adelantarse a el ajuste a estas nuevas normas y parámetros, SITRA sugiere diversas soluciones tecnológicas que ya se encuentran disponibles. En concreto, han destacado la ósmosis inversa y el intercambio iónico, sistemas con alto grado de madurez que permiten reducir cloratos y otros contaminantes disueltos por debajo de los límites regulatorios más exigentes. Explican como, en aplicaciones industriales reales, “los sistemas de intercambio iónico han permitido reducir concentraciones de cloratos por debajo de 0,010 mg/kg en agua ingrediente, incluso en contextos de variabilidad estacional del agua de red”.
“El reto no es solo cumplir hoy, sino dimensionar las instalaciones pensando en la evolución normativa de los próximos años”, ha apuntado el director de SITRA.
Así pues, el calendario de aplicación progresiva de ciertos parámetros hasta 2026 ha marcado la gestión integral del agua y los componentes perjudiciales para la salud como dos de los principales retos técnicos y estratégicos que la industria alimentaria debe implementar a corto plazo.














