Los robots y la automatización en retail: soluciones al servicio de la necesidad (Especial: Segunda Parte)
HOSTELVENDING.COM 23/04/2026.- En el intervalo de no tantos años, el sector de la distribución automática ha pasado de ser conocido casi exclusivamente por las máquinas expendedoras a disponer de soluciones automatizadas que se adaptan prácticamente a cualquier escenario. Sin embargo, por muy atractiva que suponga una herramienta, siempre es importante implementarla y utilizarla correctamente.
“Para mí, la dificultad de la automatización se encuentra principalmente en entender las necesidades del cliente, las de los trabajadores e, incluso, las del propio empresario” afirma Román Suárez, CEO de uRetail.
Con el objetivo de comprender lo mejor posible estos agentes cruciales en el entorno actual, el Summit de Restauración Automática, coorganizado por HostelVending por tercer año consecutivo, arrancó con una primera mesa redonda titulada “Tecnología que abraza: robótica y nuevas alianzas”, protagonizada por Francisco Javier Martín Romo, Country Manager de KEENON Robotics; Alejandro Ortega, Business Development Manager de ERV Holding; y Román Suaréz, CEO de uRetail, quien hizo a su vez de moderador.
Una realidad agridulce
Retomando el primer punto, la implementación de estas nuevas soluciones dependerá completamente de las necesidades del empresario. Las promesas de la tecnología pueden parecer tentadoras, pero si estas no sirven para perseguir el objetivo marcado por el hostelero, pueden suponer la inversión equivocada.
En palabras de Francisco Javier Martín, “a veces el robot es la solución, a veces la solución es otra e incluso cuando el robot es la solución, es importante ver que robot es el adecuado”.
Todo se acaba resumiendo en una palabra clave: contexto. Cada empresa del sector cuenta con un determinado mercado y una posición en el mismo. Lo que pudo suponer un marcado éxito para algunos no tiene por qué funcionar para otros, y por ello, la mesa arranco con el objetivo de dejar claro que, sin un conocimiento claro de las necesidades y el entorno del empresario, las soluciones tecnológicas no tienen futuro.
Y es que, aunque los logros y triunfos suelen poblar la narrativa y el boca a boca, el Summit vio necesario verter un jarro de agua fría: como cualquier inversión, puede no salir como se espera incluso con todos los deberes hechos.
Martín Romo, quien ha visto el despliegue de más de 400 robots en Italia, Hyatt Barcelona y el aeropuerto de Barcelona, ejemplifica este punto con el caso de una cadena de ramen en Reino Unido: “Hicieron dos deployments seguidos: el primero fue un éxito total y el segundo un fracaso total. Mismo robot, misma cadena, mismos estándares.”
¿Cuál fue el problema? El Country Manager de KEENON Robotics lo tiene claro: el factor humano. Aun teniendo claro los objetivos y habiendo elegido las máquinas idóneas para el negocio, muchas empresas que optan por recurrir al uso de robots y a la automatización piensan erróneamente que, automáticamente, pueden prescindir completamente del ser humano. Nada más lejos de la realidad:
“El robot es un jugador de equipo, ya sea horno, robot o lavavajillas. El factor clave, al margen del cliente concreto, son las personas. Se les debe dar una buena formación que les ayude a comprender el funcionamiento del robot”.
No comprender el papel que juega el personal de cara al funcionamiento operativo de estas máquinas puede acabar dinamitando todo el proyecto. Si observamos casos de éxito relacionados con la robótica y automatización en la hostelería y el unattended retail, pocos son aquellos que no hagan mención al equipo humano detrás del telón.
¿Dónde se crea el valor real del robot?
A la hora de hablar del valor robot real del robot, si se genera en el mismo o en aquello que lo rodea, el nombre de un país no puede evitar ponerse sobre la mesa: China, una de las mayores productoras de hardware a nivel mundial.
No obstante, cuando se les preguntó a ambos expertos, las respuestas se alejaron del gigante asiático.
Para Alejandro Ortega, y enlazando con el punto anterior, el valor real de los robots proviene de aquel que dictamina lo que tiene que hacer el robot. Independientemente del origen del hardware, insiste en que alineación de la máquina con los objetivos y que la empresa detrás de esta le saque el máximo partido: “Robots hay de muchos tipos. Hay alguien que tiene que adaptar el robot a las necesidades ¿La fabricación? Sí, puede hacerse fuera. Pero quien realmente le da alma a esos robots, a esa maquinaria, está aquí”.
Por su parte, Francisco Javier Martín confirma que, efectivamente, si no es una empresa dedicada a la automatización en defensa o seguridad, casi con total seguridad el hardware proviene de China. Sin embargo, lejos de lo que cabría esperar, asegura que esto no se debe a una cuestión de costes, sino a factores como la cadena de suministros.
Precisamente en torno a este último punto, gira el valor de los robots para el profesional. Afirma que “el gran valor” se encuentra en la cadena de suministro local y los integradores. “Al final, quien crea la mayor parte del valor económico es el integrador y el distribuidor local y lo que hacen con las máquinas.
De esta forma, coinciden y confirman que la rentabilidad final del robot, el retorno de ingresos (ROI), el payback o la viabilidad operativa, no dependen tanto del origen del producto o el renombre de su marca, sino de la correcta aplicación del mismo y su entorno.














