Vasos: recipientes de experiencias; envases de emociones
HOSTELVENDING.COM 11/05/2026.- En la distribución automatizada, todos los componentes de la cadena juegan un papel esencial en la entrega de un servicio de calidad al cliente final. Aunque este principio es bien sabido por todos los profesionales del sector, es común que nuestra mirada suela centrarse mayormente en ciertos componentes concretos y grandes protagonistas del medio: productos, maquinaria, medios de pago… No obstante, hoy queremos situar bajo el foco a una pieza que está tan presente en el unattended retail que, quizás por ello, lo damos por sentado. Un ítem esencial del que algunas corporaciones ya se han dado cuenta de su potencial en la experiencia del usuario y han hecho de él su base empresarial: los vasos.
Cafeterías, dispensadoras de agua, máquinas… Los vasos, de cartón, plástico y papel, acompañan a bebidas de todo tipo y se convierten en parte de la experiencia. Un elemento esencial al que no siempre se le da el crédito que merece.
“Está en la mano del cliente, acompaña el producto, forma parte de la percepción de marca sin que nadie lo verbalice. Y cuando falta o falla, no solo se interrumpe el servicio. Se rompe la coherencia” señala Sergio de los Heros, cofundador de Aragami.
Y es que, por mucho que el resto de los elementos estén trabajados y dispuestos, si no hay un soporte físico que les siga el ritmo, el sistema entero puede fallar en el último paso. Rompiendo la cadena por el lado más simple.
Por ello, el cofundador de Aragami, Sergio de Heros, insiste en que este tipo de producto no debería depender de la suerte, pedidos urgentes de última hora o soluciones improvisadas para salir del paso. Las empresas que cuenten con vasos como parte de su sistema deben tenerlos en cuenta, previendo su necesidad y función y asegurándose de su fiabilidad.
De Heros hace especial hincapié en el factor tiempo. En un entorno donde la velocidad suele suponer una pieza que puede suponer la diferencia entre que un cliente repita o no, la capacidad de respuesta se vuelve indispensable y la fabricación nacional, disponibilidad constante, control de producción e impresión propia dejan de ser solo datos técnicos.
“Son la diferencia entre llegar a tiempo o llegar tarde. Entre ejecutar un plan o reescribir sobre la marcha. Un buen vaso no se nota… hasta que falla”, comenta de Heros.
Personalización y adaptabilidad
Al igual que no todas las bebidas son iguales, tampoco lo son los clientes. Más allá de que en lo relacionado con los vasos todo funcione, que el producto esté a disposición y al alcance del usuario y que el servicio fluya sin interrupciones, el vaso puede aportar un punto más en el servicio: la personalización.
En este diario hemos mencionado en innumerables ocasiones la importancia que ofrecer una experiencia al cliente tiene en la distribución automatizada. Cuando la persona se bebe un café no solo está tomando una bebida, está disfrutando de un momento que es solo para él y que le retrotrae a un lugar de calma y transporta la mente a momentos íntimos y agradables.
En ese escenario juega un papel clave el café, pero como explicábamos, todo cada componente esencial en esta entrega de emociones. Karibou, empresa referente en la fabricación de embalajes y envases de papel, es un ejemplo de entendimiento de este concepto.

El vaso puede ir más allá de ser un simple contenedor del café… Debe ser un recipiente que cuando el cliente lo ve sabe que es, indudablemente, suyo. Hablamos de una personalización que no se limita a poner un nombre, sino un diseño que transporte al consumidor a un entorno de emociones incluso antes de beber el contenido.
Son cada vez más las empresas que comprenden su importancia y las innovaciones que nacen de ella. En un mundo donde las impresoras se encuentran en cada esquina y donde hasta la espuma del café se personaliza, el operador debe preguntarse si quiere formar parte de la personalización y marcar la diferencia, o seguir pasando desapercibido.














