¿Por qué invertir en la Distribución Automática?

Ahorras dinero y tiempo

Las máquinas automáticas tienen un beneficio inmediato, directo y claro en cualquier empresa. Para el empresario puede suponer un incentivo más para el trabajador, una muestra de complicidad y un guiño a disfrutar de pequeñas pausas durante la jornada laboral. En cuanto a costes, es una manera de ofrecer estos servicios de forma mucho más barata y cómoda, al no tener que montar una cafetería convencional, y poder multiplicar las ubicaciones con diversos equipos. 

Mientras se brinde una buena atención al cliente, estas máquinas se traducen en ingresos directos para nuestras empresas; por cada compra que haga el usuario se estarán sumando números a la cuenta del propietario. 

Respecto a los descansos de los trabajadores, con las máquinas se evitan ausencias prolongadas e injustificadas en el puesto de trabajo. Son varios los profesionales que afirman, con datos en la mano, que en una oficina con 10 personas se puede darse una pérdida mensual de 200 horas en caso de abandonar la oficina. Tomando de ejemplo un suelo de 1.300 euros, se puede traducir en una merma de 1.600 euros al mes para la empresa. De lo contrario, si los empleados disponen dentro de la oficina de un espacio habilitado para tomar el café, el tiempo perdido se reduce a la mitad.

Por otro lado, se fomentan las relaciones personales y sociales en torno a un café o a un snack, implementando el ambiente de trabajo, la productividad y, por ello, el devenir de los objetivos profesionales. 

En esencia, para la empresa, tanto en términos numéricos como en satisfacción del trabajador, las ventajas son enormes, obteniendo un ahorro y unos servicios adaptados a sus necesidades y características. 

Para el trabajador, las ventajas son múltiples. En función de la estación del año, en muchas ocasiones es incómodo abandonar el puesto de trabajo para tomar un café o un refrigerio; también se evita tener que abandonar el puesto si se está esperando una llamada o la realización de alguna tarea importante y, sobre todo, se ahorra una cantidad importante de dinero. Por ejemplo, en un café, la diferencia puede ser de 70 u 80 céntimos diarios, lo que puede suponer unos 16 euros al mes. El momento del café sirve para estirar los músculos y mejorar el estado de ánimo de cara a lo que quede de jornada. El trabajador ve también positivo el esfuerzo de la empresa por ofrecer un incentivo más que haga más cómoda la jornada laboral. 

Servicio 24H

Una máquina expendedora no depende de horarios, las 24 horas está disponible. Con el mundo de estrés y prisas que los consumidores de hoy suelen vivir, es un alivio saber que se va a tener acceso a la selección de productos que más le convienen a cualquier hora del día y de la noche, sin depender de un horario comercial. 

Con más amplitud de horario incluso que una tienda de conveniencia, los productos estarán siempre a disposición en trayectos claves de la vida cotidiana de los usuarios, como en los viajes de ida y vuelta a los puestos de trabajo, como en las pausas de la jornada laboral o en mitad de las tareas y obligaciones de cada día. 

Los operadores de la distribución automática conocen además a la perfección en qué ubicación, tanto pública como cautiva, se puede sacar más rentabilidad a la máquina, tanto en términos de recaudación, como en posibilidades de fomentar el consumo transversal. 

Además de un servicio técnico y de reposición, el operador se convierte en el mejor asesor en materias de vending, adaptándose a cualquier petición en función de las peculiaridades del emplazamiento. Por ejemplo, si una estación de tren tiene un gran tránsito de personas a primerísima hora de la mañana, el profesional tendrá que hacer el esfuerzo para tener la máquina llena a esa hora. 

De igual forma y como complemento, en función de la ubicación, se pueden exponer una serie de productos en una máquina automática, para dar a conocer otros productos o servicios similares en un negocio atendido. Es decir, si una terraza hostelera o una cafetería aprovecha sus horas de cierre para ofrecer otros productos de forma automática, será una forma de alentar al usuario a acercarse al negocio en otros horarios y cuando las necesidades sean diferentes.

Unattended

Para el empresario, una máquina expendedora funcionando las 24 horas es mucho más rentable que un negocio atendido por personal. ¿Se imaginan los sueldos que tendría que pagar por trabajar día y noche Incluyendo los fines de semana y festivos? La máquina nunca le exigirá, porque nunca para de trabajar para ti. 

Como decíamos, este hecho supone un ahorro tremendo, al tiempo que supondrá no tener que involucrarse con la venta de estos productos que se ubiquen en el interior de la máquina, haciendo posible no tener que contar con un empleado para el puesto de ventas; los consumidores son los propios encargados de realizar la transacción, que, gracias a la tecnología, cada vez es más sencilla, rápida y segura.

Gran variedad de productos

El trabajador tiene ante sí una oferta cambiante, que aumenta cada cierto tiempo -incluso personalizada entablando un contacto con el operador-, con lo que las opciones para dejar de lado otras ofertas se amplían vertiginosamente. Es decir, una máquina expendedora puede colmar las aspiraciones de elección de un usuario al mismo nivel que un establecimiento convencional. 

Es más, en cuanto al café y bebidas calientes, las opciones se multiplican con cierta asiduidad. Con paneles de manejo muy sencillos (con pantallas táctiles la mayoría), intuitivos y ágiles se pueden conseguir diferentes productos que, de hecho, a veces ni siquiera están disponibles en una cafetería más tradicional. Por ejemplo, de las diferentes modalidades de café, pasando por tés e infusiones, así como chocolates calientes, se pueden variar con las ofertas de los productos de mayor calidad. Además, nos brinda la posibilidad de añadir cantidades de azúcar y agua al gusto, llegando a un nivel de personalización que todavía no está totalmente integrado en la dinámica de un establecimiento atendido. 

Estas personalizaciones se incluyen dentro de una tendencia que marca la inclusión de productos de carácter saludable, con primeras marcas y los platos preparados y refrigerados a la cabeza, cuyo catálogo también se adapta a las características del emplazamiento y a la necesidad del consumidor. Es tal la capacidad de adaptación y la total convicción de que se va a cumplir la exigencia del consumidor que la distribución automática se ha convertido en un aliado de lujo para las marcas de primer nivel que buscan su expansión. 

Además de la variedad de propuestas, son distintas las opciones que se ofrecen en función de la necesidad concreta; desde un snack a una pieza de fruta, pasando por una bebida o una barrita energética, las alternativas son enormes para adaptarse a cualquier necesidad y coyuntura, ayudando además a no caer en la monotonía.

La variedad también se deja notar en los soportes, que van desde las pequeñas máquinas OCS (con cápsulas de diferentes mezclas, aromas y calidades, sean exclusivas o adaptadas) hasta las grandes expendedoras con hasta 100 selecciones diferentes; pasando por las combinaciones por módulos Snacks+Café, o las áreas de Restauración Automática, que ofrecen una variedad total con un acabado totalmente profesional y hasta tematizado, acorde con la identidad corporativa de la empresa.

Perfecta para el lado más saludable

Las empresas operadoras de la distribución automática tienen algo claro: acercarse cada vez más al consumidor y a las nuevas tendencias, es la clave del éxito. Y una de las más marcadas en los últimos años es la de la alimentación saludable. De unos años a esta parte, el segmento de la distribución automática ha podido deshacerse del mito que pesaba sobre sus espaldas de ofrecer una alimentación poco recomendable. Los proveedores de productos tienen ya casi todos un amplio abanico de opciones sanas y saludables en su catálogo, tanto de nueva creación, como adaptando los formatos que tengan en otro tipo de productos. En ese sentido, los operadores se preocupan sobremanera por incluir en la oferta de las máquinas todas estas opciones. 

Es más, en función de la ubicación, las opciones saludables se moldean para llegar a un grado más alto de satisfacción del cliente. Es decir, en un gimnasio, centro deportivo o escuela, sobre todo a tenor de las últimas normativas, la opción más saludable y baja en grasas estará a disposición en cantidades más importantes y con un nivel de reposición más acorde a las necesidades del emplazamiento. Mientras que el surtido podrá ser más variado en otras ubicaciones, siempre que el público sea más heterogéneo. 

La obligación de incluir alimentos determinados en las máquinas que estén dispuestas en centros escolares, la difusión de un alimentación mediterránea, o erigirse en plataforma para que los productores agroalimentarios tengan un canal novedoso de distribución, son algunas de las razones por las que esta tendencia está más en auge que nunca, con productos, entre otros muchos, que van desde las ensaladas y las ensaladillas envasadas, hasta la fruta y la verdura troceada, pasando por snacks de muesli y fibra, zumos naturales y probióticos, yogures, galletas y otros productos dietéticos, refrescos bajos en calorías o agua embotellada. 

El componente de productos saludables también ha entrado con fuerza como criterio de gran peso en las licitaciones y concursos públicos que convocan las administraciones, mientras que son varios ya los ejemplos de proyectos institucionales que han llevado por multitud de ferias internacionales el concepto de 'vending saludable'. Una idea que se basa en la distribución de productos y combinados sanos y listos para comer a un precio asequible y sin tener que preocuparse por las fechas de caducidad, gracias a la reposición con productos frescos y a un consumo ágil y dinámico. Con este concepto la empresa puede ser un marco de referencia y diferenciación para ayudar a sus empleados a llevar una vida más saludable, cumpliendo con una de sus responsabilidades. 

Y por supuesto esta línea de trabajo también ha sido reforzada por la iniciativa empresarial. En primer lugar por ofertar modelos y formatos tan específicos como la fruta de cuarta gama, ya troceada y envasada para tomar y, en segundo lugar, por emprender modelos de distribución automática específicamente para distribuir alimentos saludables, bien en modelo franquicia, en tienda 24 horas, en vending público o en cautivo. Las opciones son infinitas. 

Calidad asegurada: presencia de grandes marcas

Que las grandes marcas de la alimentación, aperitivos y bebidas estén presentes en la distribución automática no es una cuestión baladí. Como concepto de servicio de gran calidad para estar al lado del consumidor, la distribución automática no escatima en poner a disposición de los clientes las mejores marcas que, aunque también se puedan encontrar en otros canales de distribución, están diversificadas para formatos específicos de consumo instantáneo y de impulso. Desde Coca-Cola, una de las marcas con más prestigio y trayectoria en todos los ámbitos comerciales, y que pone un especial énfasis en la distribución automática, hasta Nestlé; pasando por Grefusa, Kraft Foods, Kellogg, Gullón, Lavazza, illy, Velarte, Panrico, etc; todas quieren tener un escaparate en el que el consumidor sabe apreciar la calidad y la adaptación a sus ritmos de vida. 

Y es que por ejemplo, una marca con tanto radio de acción y tan enorme presencia internacional como Nestlé ve en el vending una plataforma básica para difundir las virtudes de su gran catálogo de marcas, al tiempo que busca satisfacer las necesidades de los usuarios por muy inquietantes que sean, adaptándose a los centros de trabajo, a los lugares de tránsito o a los emplazamientos más concurridos. Y su oferta se adapta desde el formato familiar, a un formato vending ideal para tomar al instante, disfrutando de esos pequeños bocados que hacen del vending un servicio de gran calidad. 

El consumidor tiene, en definitiva, un pequeño hipermercado al alcance de la mano, con todas las marcas y sabores; a un mejor precio y a un formato de consumo al instante. Debido a la variedad de productos de calidad que se pueden aglutinar en una máquina expendedora, la calidad siempre es un condicionante que está presente y que convence el paladar más exigente. Así, será la misma que se pueda encontrar en unos grandes almacenes, un restaurante o cualquier otro establecimiento. El mito de que los productos vending bajan su calidad quedó ya más que superado, con un esfuerzo de las grandes marcas por satisfacer al usuario de vending, por moldearse a los formatos más cómodos y por concentrar toda su garantía de calidad en unas dosis adecuadas a la distribución automática. 

Además de lo anterior, no supone un aumento en los precios de venta; la calidad no está reñida con el precio y los operadores suelen ajustar los precios de los productos de forma que sea justo para el bolsillo del cliente, de la empresa y del propio operador. 

Fiabilidad asegurada

El servicio de la distribución automática es una cadena de empresas que se concatenan para prestar el mejor servicio posible al usuario. La cooperación empresarial es fundamental para llevar a cabo un buen servicio, que va desde la venta, hasta la gestión y el mantenimiento. Son diversos los contactos que pueden tener los consumidores con una empresa relacionada con el vending. En primer lugar, si una empresa operadora se encarga de toda la gestión, ésta será la destinataria de las peticiones de los productos, el mantenimiento técnico y de averías de la máquina, y de cualquier otra petición que surja.

Siempre son empresas dúctiles con las que dialogar y negociar el tipo de servicio, la frecuencia de reposición, las labores técnicas e, incluso, ofertas y promociones. También puede existir la opción de tener un contacto individual con cada empresa, en función de las necesidades. Es decir, se puede adquirir una máquina, contactando con el fabricante para cualquier incidencia, avería y llevar a cabo las labores técnicas para un correcto funcionamiento. A partir de ahí, como ocurre en muchas ocasiones con el café, se puede optar por elegir otra empresa suministradora, especializada en el reparto de los productos.

Ambas fórmulas son más que fiables, aunque la primera (contacto directo con el operador) es la más habitual y recomendable, por tener todas las cuestiones centralizadas en un mismo interlocutor. La capacidad de adaptación a las necesidades de la empresa es de tal calado que los operadores pueden contar con servicios de telemetría y gestión a distancia para conocer en tiempo real todas las incidencia que tengan que ver con las máquinas, un elemento ideal para medianas y grandes empresas. Y la relación puede ir incrementándose en cuanto a niveles de exigencia, hasta el punto de poder garantizar la disposición de primeras marcas y de los sistemas más fiables, por ejemplo, en café y leche, que al ser de los productos más consumidos, deben tener todas las garantías de una calidad sin aditivos artificiales.

El operador de vending no oferta y vende un producto para después olvidarse, sino que es un partner más de la empresa donde las máquinas estén ubicadas, para mantener y mejorar el servicio a los responsables y usuarios. Son varias las fórmulas en las que negociar la gestión, y todas son moldeables para satisfacer las necesidades de la empresa. Todo ha de partir de un correcto funcionamiento de la máquina, tras la instalación definitiva. Además de las tareas técnicas, también se pueden plantear cambios de emplazamiento para mejorar el servicio o el acceso a los consumidores. A partir de ahí vendrá la relación bidireccional para la petición y el suministro de productos, pudiendo aumentar, cambiar o disminuir las selecciones en función de los requerimientos del personal.

Por supuesto, el operador estará disponible para cualquier otra cuestión que pueda surgir durante la relación comercial, incluso poniendo en contacto con otras empresas de servicios similares, y que puedan complementar este servicio de vending. El profesional también estará a su disposición si necesita certificar el contrato y las condiciones del mismo para mostrar a sus usuarios todos los sellos de calidad y de gestión que estimen oportunos.

A la última en métodos de pago

Las máquinas automáticas constituyen un ámbito en el que la renovación y la innovación son elementos muy presentes y condicionantes. Y en uno de los aspectos en el que estas cualidades más latentes son es el de los medios de pago. Al tiempo que la variedad de productos es uno de sus mayores activos, la posibilidad de pagar de varias formas también es un gran atractivo para el cliente.

Lo más tradicional son las monedas, habiendo equipos que aceptan todo tipo de monedas, y otros que se adaptan a un tipo determinado en función de la ubicación. El falso mito de que las máquinas no aceptan siempre las monedas, o no devuelven el cambio, ha quedado ya más que obsoleto, gracias a las innovaciones tecnológicas, mejora del servicio técnico y adaptación de módulos que no necesitan el cambio completo de la máquina, sino sólo del medio de pago.

Además, de forma exclusiva o combinada con el pago por monedas, se han abierto otras posibilidades en los últimos años, que han encandilado a los responsables de los emplazamientos y a los propios usuarios. Billetes, tarjetas de crédito, pago por móvil o tarjetas de pago personalizadas son algunas de las propuestas que, en mayor o menor medida, están extendidas por todo el sector.

Debido a que hay productos con diferentes precios, y para facilitar mejor la opción al consumidor, los billetes son parte integrante de las máquinas desde hace tiempo, con lectores y billeteros de lo más avanzados para ayudar a la recaudación, almacenaje del dinero y, sobre todo, para mejorar el servicio al consumidor. En cuanto al pago con tarjeta, es tan sencillo como cuando este dinero de plástico se utiliza en un cajero automático, en un restaurante o en cualquier comercio.

Dependiendo de la tarjeta, los criterios de seguridad suben al no tener que incluir ni siquiera el código secreto. Las tarjetas sin efectivo, un modelo que se está extendiendo e incentivando gran escala en Estados Unidos, es ideal para las medianas y grandes empresas, que cuentan con grandes áreas de vending o varias localizaciones. De esta forma, se evita el manejo de efectivo en la oficina, se facilita el acceso a la máquina del trabajador, él mismo recarga la tarjeta cuando quiera y se gana en tiempo de espera. De este modo, todos salen beneficiados; la empresa puede controlar el cobro y el consumo de los empleados; mientras que los trabajadores obtienen por el café o el snack del día un precio de lo más reducido.

La tecnología NFC ayuda a que estos dispositivos cada vez funcionen mejor; incluso en determinados emplazamientos, una misma tarjeta es válida para las máquinas expendedoras, el parking o los servicios de restauración. En lo que respecta al pago por móvil, esta tecnología también ha avanzado mucho en los últimos años, y supone la utilización del teléfono móvil como tarjeta de crédito, simplemente asociándola a una cuenta corriente. Un método por el que están apostando las grandes empresas de soluciones de pago; desarrollando y mejorando cada día su tecnología y aplicaciones para dar el servicio más eficaz al usuario.